Yamaha ha decidido poner punto final al desarrollo de su actual M1 y centrar todos sus esfuerzos en la nueva era de MotoGP que llegará en 2027. El wild card de Augusto Fernández en Silverstone sirvió para cerrar definitivamente el proyecto de 1.000 cc y comenzar a trabajar a pleno rendimiento en la futura 850 cc.
La temporada no está siendo sencilla para la marca de los diapasones. Los resultados siguen situando a Yamaha lejos de los fabricantes de referencia y la distancia respecto a sus rivales se ha convertido en un problema difícil de solucionar dentro del reglamento actual. Sin embargo, la fábrica japonesa ya ha tomado una decisión: dejar de invertir recursos en una M1 que tiene poco margen de evolución y mirar hacia el futuro.
Augusto Fernández pone el punto final a la M1
El encargado de cerrar esta etapa fue Augusto Fernández. El piloto español participó en Silverstone en su cuarto gran premio de la temporada como wild card, dentro de un programa de pruebas que tenía como objetivo seguir desarrollando la moto y mantener al piloto preparado para las exigencias de MotoGP.
Pero esta vez había una diferencia importante. Yamaha utilizó la cita británica para completar las últimas comprobaciones de su prototipo actual.
“Hemos cerrado el proyecto de 1.000 cc. Era la última incógnita”.
Fernández explicó que sus apariciones como piloto invitado tienen también una función importante para mantener su ritmo competitivo y ayudar a Yamaha en el desarrollo de sus futuras motos.
Yamaha ya trabaja en la MotoGP de 2027
El gran objetivo está ahora en la nueva normativa que entrará en vigor en 2027. MotoGP reducirá la cilindrada de los motores hasta los 850 cc, además de introducir importantes cambios en la aerodinámica y otras áreas técnicas.
Yamaha ya ha tenido una primera toma de contacto con el nuevo prototipo en diferentes jornadas de pruebas, pero la propia marca reconoce que todavía queda mucho trabajo por delante.
“Todavía no tenemos una base para la moto del año que viene, estamos intentando decidir cuál será”, reconoció Fernández.
El español también explicó que durante las pruebas de Silverstone Yamaha pudo probar diferentes soluciones que podrían convertirse en la base del futuro prototipo.
Un proyecto que necesita tiempo
El cambio de reglamento supone una oportunidad para Yamaha, pero también un enorme desafío. La marca japonesa necesita recuperar terreno después de varias temporadas en las que sus pilotos han tenido dificultades para luchar regularmente por las posiciones delanteras.
El desarrollo del nuevo motor V4 será uno de los grandes pilares del proyecto. Yamaha ya trabaja en esta tecnología pensando tanto en la nueva normativa como en la necesidad de recuperar competitividad frente a Ducati, Aprilia, KTM y Honda.
La prioridad es clara: construir desde cero una moto capaz de aprovechar las nuevas reglas.
Para ello, Augusto Fernández seguirá teniendo un papel importante como piloto de pruebas. Yamaha tiene previsto completar nuevas jornadas de test entre Silverstone y Austria, donde continuará recopilando información para definir la M1 de 2027.
¿Puede Yamaha volver a luchar por las victorias?
La decisión de abandonar el desarrollo de la M1 actual supone reconocer que la situación dentro del reglamento vigente es complicada. Pero también puede interpretarse como un cambio de estrategia necesario.
En lugar de continuar evolucionando una moto con un margen de mejora cada vez más reducido, Yamaha apuesta por empezar antes que nadie a preparar la próxima generación.
La MotoGP de 2027 será, por tanto, el gran examen para Yamaha. La nueva cilindrada, la aerodinámica más limitada y el nuevo motor V4 ofrecen a la fábrica japonesa la posibilidad de empezar de nuevo y reducir las diferencias con sus rivales.
Ahora comienza una carrera contrarreloj en los despachos y en los test. Y Augusto Fernández será una de las piezas encargadas de ayudar a Yamaha a encontrar el camino.
Yamaha ya ha pasado página. El wild card de Augusto Fernández en Silverstone puso el cierre definitivo al desarrollo de la M1 de 1.000 cc y abrió una nueva etapa centrada completamente en la MotoGP de 2027.
La fábrica japonesa todavía no tiene definida la base de su nueva moto, pero sí tiene claro el objetivo: aprovechar el cambio de reglamento para volver a competir por las posiciones de cabeza. Después de varios años complicados, 2027 puede convertirse en el punto de inflexión que Yamaha necesita.



