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La salida de Sergio Busquets en 2023 dejó un vacío que el Barcelona no ha conseguido cubrir hasta ahora. Tres años después, el club azulgrana ha probado diferentes soluciones en el puesto de mediocentro, desde Oriol Romeu hasta Christensen, De Jong, Casadó o Bernal. La llegada de Rodri pretende cerrar definitivamente una búsqueda que se convirtió en uno de los grandes problemas deportivos del equipo.

Y el destino ha querido que Busquets vuelva ahora al Barcelona, aunque con otra función: será asistente de Juliano Belletti en el filial.

Oriol Romeu, el primer intento

El primer movimiento llegó en el verano de 2023. El Barça apostó por Oriol Romeu, canterano formado en La Masia y entonces uno de los jugadores destacados del Girona.

La operación respondía también a las limitaciones económicas del club. Después de que el Villarreal cerrara la puerta a la salida de Dani Parejo, el Barcelona necesitaba una alternativa asequible.

Romeu costó 3,4 millones de euros y firmó por tres temporadas.

Sin embargo, su rendimiento estuvo lejos de llenar el vacío de Busquets. Disputó 1.435 minutos en 37 partidos durante la temporada 2023-24 y terminó perdiendo protagonismo.

El centrocampista regresó posteriormente al Girona y pasó después por el Southampton. Actualmente juega en el Avispa Fukuoka japonés, lejos del primer nivel europeo.

De Jong, una solución que nunca terminó de encajar

Con Romeu en dificultades, Frenkie de Jong asumió en diferentes momentos la responsabilidad de jugar por delante de los centrales.

El neerlandés tenía calidad para sacar el balón y participar en la construcción, pero su tendencia natural a ocupar mucho terreno hacía difícil que ejerciera como un mediocentro posicional puro.

El Barça encontraba así una solución de emergencia, pero no al sustituto definitivo de Busquets.

Gundogan, inteligencia para apagar el incendio

Xavi también recurrió a İlkay Gündogan, aprovechando la experiencia y capacidad del alemán para interpretar el juego.

No era un ‘5’ natural, pero su inteligencia táctica permitía solucionar determinadas situaciones.

La fórmula, sin embargo, tampoco podía convertirse en una respuesta a largo plazo.

Sergi Roberto y Christensen

La búsqueda llevó incluso a soluciones más inesperadas.

Sergi Roberto ocupó ocasionalmente la posición cuando el equipo necesitaba otra alternativa en el centro del campo.

Más llamativo fue el caso de Andreas Christensen. El central danés fue adelantado al mediocentro en determinados encuentros para aportar físico, capacidad defensiva y seguridad con balón.

Era el síntoma más evidente de que el Barcelona seguía sin encontrar un heredero natural para Busquets.

Casadó y Bernal, la respuesta desde La Masia

La cantera volvió a ofrecer soluciones.

Marc Casadó, que debutó con Xavi, empezó a ganar protagonismo en una posición que conocía bien.

Después apareció Marc Bernal, otra de las grandes apuestas de La Masia. Su irrupción permitió al Barça recuperar un perfil de mediocentro más específico y con capacidad para interpretar el juego desde delante de la defensa.

Las lesiones, sin embargo, condicionaron su evolución y obligaron al equipo a seguir buscando alternativas.

Eric García, otro parche de emergencia

La versatilidad de Eric García también terminó siendo aprovechada.

Después de su cesión al Girona, donde se consolidó y recuperó protagonismo, el defensor fue utilizado por Flick en determinadas ocasiones como mediocentro.

Su capacidad para jugar con balón y entender los espacios le permitía actuar por delante de los centrales, aunque nuevamente se trataba de una solución y no del relevo definitivo de Busquets.

Rodri, el elegido definitivo

Tres años después de la marcha de Busquets, el Barcelona parece haber encontrado finalmente la solución que buscaba.

Rodri llega al Barça con el perfil exacto que el club llevaba años persiguiendo: un mediocentro posicional, capaz de organizar el juego, controlar el ritmo, proteger a la defensa y dar continuidad a la filosofía azulgrana.

Además, el internacional español conoce perfectamente el modelo de juego del Barcelona y ha reconocido públicamente su admiración por Busquets y Xavi.

Su llegada permite al Barça recuperar una figura que parecía perdida desde 2023.

Los ocho parches tras Busquets

La lista de soluciones utilizadas durante estos tres años refleja la dificultad de encontrar un sustituto:

  1. Oriol Romeu, fichaje específico en 2023.
  2. Frenkie de Jong, retrasado desde el interior.
  3. İlkay Gündogan, utilizado por su inteligencia táctica.
  4. Sergi Roberto, solución puntual.
  5. Andreas Christensen, central reconvertido.
  6. Marc Casadó, producto de La Masia.
  7. Marc Bernal, la gran apuesta de futuro.
  8. Eric García, utilizado como alternativa de emergencia.

Ahora, Rodri representa el noveno nombre de esta historia y, en principio, el definitivo.

Busquets vuelve para cuidar el relevo

La historia tiene un último capítulo especialmente simbólico.

Mientras Rodri llega para ocupar el puesto que durante años llevó el dorsal 5 del Barcelona, Busquets regresa al club para trabajar con los jóvenes.

El excentrocampista será asistente de Juliano Belletti en el filial, una función que le permitirá transmitir a las nuevas generaciones los conocimientos de una posición que dominó como pocos.

El Barça ha tardado tres años en encontrar al heredero de Busquets. Ahora tiene a Rodri para el primer equipo y al propio Busquets para ayudar a formar a los próximos mediocentros de La Masia.